Valiente estúpido..

Una parte de mí siempre supo que ésta historia acabaría así, sentía que no podía tener otro final, todas las flechas apuntaban al mismo sitio, estaba claro que todas las decisiones que había tomado hasta ese preciso momento, las buenas, y las no tan buenas, me habían llevado hasta ese punto sin retorno, esa falsamente esperanzante encrucijada de tan sólo una posible salida.. como al preso al que sacan de su celda, sólamente para llevarlo a la silla eléctrica. Pero si así tenía que ser, sólo yo sería el juez causante del cambio que afectaría radicalmente a mi vida, o por lo menos, a lo que quedaba de ella, que quizás serían tan sólo unos pocos segundos. Y estaba decidido a hacerlo.

Estaba a punto de dejar atrás una vida que hacía tiempo que ya no quería tener, estaba harto de las noches sin dormir, de los días sin vivir, de caricias sin tocar y de polvos sin echar.. Harto de ver por la ventana cómo otros bailaban bajo la lluvia las canciones que eran mías, harto de cruzar miradas con los ojos vacíos de la gente, como si no tuvieran un final en el abismo de sus corazones.. corazones feos.. Hasta que por fin había llegado hasta mí, como una locomotora descarrilada arrollando todo a su paso, imparable: Lo inevitable.

Allí estaba yo, en pie, frente aquel abismo, a tan sólo un paso del cielo, de los labios de la libertad.. y aunque lo tenía claro, no veía el momento.. Sentía que la gente de alrededor no paraba de mirarme, y de hablar entre ellos, como si supieran que algo iba a pasar allí.. Aún así, intentaba mantenerme firme y decidido, y tan seguro como acojonado, como un niño que acaricia un perro por primera vez.

Los nervios me hacían sudar las manos, y me temblaban un poco las piernas también. Parecía que se me había olvidado cómo respirar, y sentía la sangre hervir justo por detrás de los ojos, el corazón se trasladó al cráneo, me iba a explotar la cabeza.. Y me ardía el pecho, pero mi piel estaba tan fría como el hielo, y por mi cabeza sólo se repetía una sóla idea.

Y sin un aparente motivo, de repente todo se paró.. se hizo un indescriptible pero cómodo silencio, dejé de sudar y mi corazón empezó a latir, despacio, como a cámara lenta.. sentí cada latido como una explosión de júbilo, como alguien arrepentido aporreando una puerta, podía escucharlo, y sentirlo hasta la punta de los dedos..

Dejé de pensar.. Ya no me importaban las consecuencias, y fue como si en ese instante, todo hubiese tomado forma, definitivamente, ya que hasta ese momento, siempre tuve la opción de arrugarme y dar un paso atrás, pero fui valiente, valiente estúpido, y dí un paso hacia adelante..

Por fin me acerqué a ella, nunca llevaba perfume pero olía como siempre, como un ángel, me miró y sonrió nerviosa, la agarré de la mano, qué cálida, la miré a los ojos como nunca antes lo había hecho nadie, y sin decirle media palabra la besé en los labios como si hubiera sido mía desde siempre..

Quizás ella no era para mí, pero yo si era para ella. Creo que me suicidé.su

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